
Su blanco natural y su composición de bambú y algodón imprimen a la imagen una calidez sutil desde la propia materia. El acabado baritado aporta profundidad, contraste y luminosidad, mientras la textura conserva un carácter orgánico perceptible. Una superficie expresiva para retratos, paisajes y obras donde el color necesita sentirse vivo, pero nunca estridente.